La mesura no era algo aplicable a la vida de Pablo de Rokha. Poeta de prosa colérica y profunda. Nunca usó las medias tintas.

“Gordo, rosado, tonto, inefable como guagua de rico”, le dijo una vez a Vicente Huidobro.

También fue un hombre golpeado por el destino. “Si hay un poeta que ha sido descuidado y maltratado es él”, escribió Naín Nómez, autor de una de las últimas antologías publicadas. El Partido Comunista prefirió a Pablo Neruda, el mismo Rokha tuvo que editar sus poemas, el Premio Nacional le llegó tarde (1965), sin mencionar la muerte de su esposa y el suicidio de su hijo.

Las versos de este hombre, nacido hace 120 años en Licantén y considerado como uno de los pilares de la poesía nacional, inspiraron la obra ‘Canto de Rokha’, cantata compuesta por el músico Arnaldo Delgado, director artístico de Canto Crisol, agrupación de jóvenes músicos formados en la U. de Chile. La obra se estrenó anoche en la Facultad de Artes.

En cerca de una hora, la banda interpreta 4 canciones con las poesías de Carlos Díaz Loyola, el verdadero nombre del creador de la revista ‘Multitud’. Los fragmentos fueron sacados de diez títulos distintos, entre ellos, ‘Escritura de Raimundo Contreras’ e ‘Idioma del mundo’. Delgado, que estudió durante un año la obra, tomó cuatro ejes principales, eligió extractos y los musicalizó.

Su vida como militante del Partido Comunista, el cómo se veía a sí mismo (“Alguien que le daba voz a los desposeídos”), su relación con su mujer, la la poeta Winétt de Rokha y la muerte.

“Es interesante ver cómo ese caudal volcánico que era se vuelve tierno al hablar de Winétt y cómo su muerte le quita un pedazo importante de su alma ya golpeada”, agrega.

“Es como si Rokha hubiese decidido desde siempre su muerte. En ‘Gemidos’, su primera obra emblemática, que escribió siendo un veinteañero, hay un poema que se llama ‘Juan el carpintero’: ese personaje -se atisba que es él representado- dice que se va a suicidar a los 73 años”, explica. Así lo hizo, el 10 de septiembre de 1968, con una pistola que le regaló Lázaro Cárdenas, el entonces Presidente de México. Tres meses antes, Carlos, su hijo, también se había quitado la vida de la misma manera.

Su literatura como estallido

La pintora Patricia Tagle de Rokha, nieta del poeta y quien lleva las riendas de su fundación, también participó de la puesta en escena y composición de ‘Canto de Rokha’.

“Tuvimos encuentros muy gratos. Ellos son un grupo muy trabajador y estaban realmente inspirados con el arte de Pablo de Rokha. Sé que a través de la música y el estudio de su poesía lograron conocerlo bien. Me llena de felicidad que jóvenes se identifiquen con él”, cuenta.

También cree que las nuevas generaciones son más “rokhianas” que nerudianas o de otros ídolos.

“Hace mucho tiempo empecé a descubrir que a la gente del siglo XXI le gusta mi abuelo. Es como un estallido lo que ha provocado su literatura y ha tocado el corazón de los chilenos. Me impresiona la maravilla de miradas brillantes y gestos vibrantes de los jóvenes rokhianos de este siglo. Ellos son muy serios y dan grandes pisadas, tal como mi abuelo”.

 

Nota escrita para La Segunda Online por Catalina Cabello A. el 22 de agosto de 2014